En la actualidad, los programas de entretenimiento para chicos no tienen la cultura consumista, pero sí contienen una saturación de publicidad que los atraviesan. Mientras los chicos miran dibujos animados, asocian la felicidad al consumo de objetos. Los niños están contentos y felices a partir de que tienen una Barbie, una computadora, un juego para hacerse trenzas o una película, que simbolizan la tendencia actual de Disney; a su vez se van haciendo cada vez más ‘dependientes’ de los objetos. Pero detrás de estas demandas concretas, lo que el niño pide es amor, y lo que el paradigma actual le ofrece son cosas”. Esta situación no se da sólo en las producciones de Disney, sino que es una constante en la mayoría de la oferta televisiva de los niños, lo cual complejiza aún más el panorama, ya que hace prácticamente de la publicidad un lugar común. Esta problemática se complejiza en los niños de entre dos y siete años, a los cuales van dirigidos muchos de los productos de Disney, ...
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